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Terra
La Coctelera

IDENTIDADES AL DESCUBIERTO - segunda parte

Luego de lo que me dijo me quedé idiota, no imaginé que me había visto en plena práctica del voyeurismo, fusionado con el onanismo al que no soy ajeno. Solo me dio un beso en la mejilla y regresó a la habitación de mi hermana.

Ordenamos pizza para cenar, nadie tenía ánimos de preparar ni un huevo frito, comimos en silencio mientras veíamos uno de esos programas de celebridades que tanto entretienen a las chicas. La noche siguió igual de indiferente, salvo para Verónica y Ximena que no había motivo para que no charlaran entre ellas.

Ya tarde, mi hermana me pidió que le preparara la habitación de huéspedes a Verónica… como si no supiera que la pasarían mejor en su cuarto; así lo hice y me dispuse a prepararme para dormir. Pensé que el agua de una ducha tibia enjuagaría mis angustias, así que me metí al jacuzzi que tienen mis padres en su habitación. Escuché unos ligeros pasos…

- ¿Ximena, eres tú?

- Frío, frío, muy frío y eso que estás en agua tibia.

- Verónica… ¿q-q-qué haces aquí? – dije sumergiéndome hasta el cuello.

- Dejaste la puerta abierta, para mí eso es una señal.

- ¿De qué hablas?, debo haberme olvidado de cerrarla.

- Por favor, sé que me deseas, ésta es tu oportunidad y no tienes porque esconderte de mí…

- No te entiendo. Primero te acuestas con mi hermana, ahora me coqueteas… ¿qué buscas?

- Solo divertirme un poco, ya sabes… pasarla bien todo lo que pueda.

- Creo que terminó mi baño, mejor me voy; aunque sea hazme un único favor y pásame esa toalla – dije bastante incómodo.

- Si quieres la toalla, ven por ella – se sonreía sarcásticamente.

- ¡No tengo tiempo para tus juegos!

Salí del jacuzzi sin importarme estar desnudo y tomé la toalla; aprovechando mi distracción, Verónica se apresuró a cerrar la puerta del baño y se fue acercando poco a poco a mi, mientras se despojaba de sus prendas muy lentamente. Si ella era mi fantasía… ¿por qué no aprovechar este momento?

Algo dentro de mí se había decepcionado de la actitud de Verónica, pero otro tanto la deseaba más que nunca. No perdió tiempo y me arrebató la toalla antes de que pudiera ponérmela…

- Parece que el buen físico viene de familia; primero Ximena y ahora tú.

- No-no-no debería estar haciendo esto.

- Es lo que deseas, puedo verlo en tus ojos, veo como me desvistes con la mirada, esa mirada de lujuria.

- Creo que te equivocas.

- Nunca me equivoco en estas cosas. Además tu “amigo de ahí abajo” me indica lo mismo.

Ya no tenía salida, había quedado en evidencia y la verdad era que no podía dejar pasar una oportunidad así.

CONTINUARÁ…

IDENTIDADES AL DESCUBIERTO - primera parte

Era la primera vez que tenía esta sensación, nunca hubo quien estremeciera mi cuerpo a ese extremo, haciéndome sentir vulnerable. La culpable se llamaba Verónica, era amiga de mi hermana Ximena, se conocieron en el bus y se hicieron buenas amigas; hasta que la oí hablar la creía solo una cara bonita y un cuerpo envidiable, luego demostró tener un intelecto pocas veces visto en un envase tan atractivo. Era al parecer la chica perfecta.

Verónica no cursaba el mismo grado que yo, ella estaba en cuarto, al igual que mi hermana, y yo en quinto; pero frecuentaba mucho mi casa para hacer tareas con Ximena o conversar sobre chicos… eso creo. Se había ido ganando la confianza de mis padres, pero a mi ni me hablaba; no creía caerle mal, solo que nunca habíamos tenidola oportunidad de conversar tranquilamente.

Un sábado Verónica quedó en venir a mi casa para hacer un trabajo de investigación con mi hermana, mis padres le ofrecieron ir de camping con ellos, pero no aceptó; yo tampoco, quería verla, admirar su cuerpo de diosa, contemplar una vez más esas piernas torneadas, ese cabello sedoso, esos ojos intimidantes… y si podía, intentar cruzar un par de palabras con ella.

Llegada la tarde, mis padres se fueron y la casa quedó para nosotros; como yo esperaba, Verónica y mi hermana subieron a su habitación a estudiar. Intentaba resistir mis deseos, me quedé en la cocina comiendo algo y dando vueltas para no pensar en ella, al final no pude y me dispuse a subir; no tenía porque avergonzarme, podía ser honesto y decirle directamente que quería hablar con ella.

¡Alto!... ni siquiera saben mucho de mí, solo mi nombre. Nunca tuve éxito con las mujeres que conocí y aunque me considero atractivo y el gimnasio ha dado buenos resultados, la comunicación no es mi fuerte. Eso me trajo problemas muchas veces y aún me los trae de vez en cuando…

Al subir por las escaleras, oí unos ligeros sonidos que había escuchado solo en películas y venían del cuarto de mi hermana; ella siempre cierra su puerta con llave cuando entra con Verónica, pero esta vez fue la excepción. La escena que vi quedará grabada por siempre en mis retinas… Verónica y Ximena estaban las dos desnudas en la cama, una encima de la otra, sudando y gimiendo muy suavemente; mi decepción fue grande, pero ver a Verónica en esa situación aumentó al máximo mi excitación y las reacciones no se hicieron esperar. Estuve cierto tiempo observándolas mientras me masturbaba, hasta que las escuché dar un grito intenso casi al mismo tiempo, lo que supuse sería su llegada al orgasmo; subí mis pantalones, cerré la puerta con mucho cuidado y bajé rápida, pero silenciosamente a la cocina.

Al rato, bajó Verónica, evidentemente transpirada y agotada…

- Sé que nos viste Beau – dijo muy sensualmente – pero no me molestó, verte masturbarte me hizo sentir más excitada… y tu hermana no se dio cuenta, no te preocupes… será nuestro pequeño secreto.

CONTINUARÁ….